jueves, 14 de mayo de 2009

Teoría culturológica


Tanto los funcionalistas como los teóricos de la escuela de Frankfurt hablaban de un “antes” y un “después” de los medios masivos. Ambos creían que el poder de los medios era inevitable y que la cultura anterior a los medios no podría sobrevivir frente a ellos. Partían de la misma base, entendían el mismo fenómeno. Solo diferían en la evaluación de ese hecho (positiva para unos, negativa para otros)

Esta gran diferencia fue marcada por Humberto Eco al clasificar a los teóricos en “apocalípticos e integrados” (1964): Los primeros espantados por la nueva situación al punto de hablar de una especie de fin de cultura y los segundos muchos más adaptados a estos cambios, dispuestos a analizarlos y perfeccionarlos.

La teoría culturológica, en cambio, piensa que la cultura de una comunidad es mucho más amplia que la que imponen los medios. Sostiene que existen otros valores y otras instituciones mucho más importantes en la vida cultural de una persona o grupo. Si bien los medios participan en la producción de valores sociales, su poder no está directo ni tan inevitable. También hay otros factores trascendentales en la vida de la gente: la religión y el folklore, las reuniones sociales y los grupos políticos, las tradiciones y las instituciones, los nuevos códigos entre vecino y las asociaciones. Todos ellos inciden en cada persona al igual que los mensajes masivos.

“La cultura de masas forma un sistema de culturas, constituyéndose con un conjunto de símbolos, valores, mitos e imágenes referidos tanto a la vida práctica como a lo imaginario colectivo: sin embargo no es el único sistema cultural de las sociedades contemporáneas. Estas realidades policulturales en las que las culturas de masas no son autónomas en un sentido absoluto, puede impregnarse de cultura nacional , religiosa o humanista y a su vez penetrar la cultura nacional, religiosa o humanista. No es la única cultura del siglo XX, pero en la más nueva.” –Edgar Morin: L’ Espirit du temps – Paris

Los culturológicos opinan que ningún medio tiene el poder “profético de interponerse a la gente. Por lo tanto, critican el rating y las investigaciones cuantitativas. Esta teoría se opone a la communication research funcionalista. Los culturológicos hacen hincapié en el aspecto “burocrático” de las investigaciones funcionalistas, basadas en las encuestas, en datos centrados en la cantidad, en la experimentación en “laboratorios” que sacan a la gente de su contexto habitual.

Para los culturológicos no existe el esquema estímulo-respuesta y la manipulación y la alienación no son tan fáciles de lograr como lo planteaban los de la Escuela de Frankfurt.

“Los miembros del público no se presentan ante la radio, la televisión, o el periódico en un estado de desnudez psicológica: están, al contrario, revestidos y protegidos por predisposiciones preexistentes”- Klapper, 1963

Es decir que entre el estímulo y la respuesta hay otros factores que intervienen.

Los emisores no tienen ya una forma directa de conocer las respuestas. Para entender lo que sucede en cada comunidad, los investigadores de comunicación tiene que “meterse” en sus valores y en su ida cotidiana.

La búsqueda de la objetividad y de conocimiento “externo” al investigador (como planteaban los funcionalista al copiar a las ciencias naturales) ya no sirve. Se reconoce la subjetividad de cada cultura y del propio investigador al acercarse a ella.

Tampoco sirve la deducción de la superestructura ideológica a partir del análisis económico (como planteaban los teóricos de la Escuela de Frankfurt) los culturológicos saben que los valores sociales de la gente obedecen a causas múltiples y complejas y no solo a la influencia del plano económico.

La teoría culturológica: trasciende el modelo esquemático de comunicación (emisor-receptor) y piensa en lo social como un acompleja red interconectada de valores sociales. Los medios masivos plantean algunos mensajes pero las distintas culturas resignifican los contenidos a partir de sus propios valores y sentidos sociales.

Vale destacar que estos teóricos desarrollan su investigación durante las décadas del ´60 y el ´70. Los efectos de la globalización no eran por entonces tan masivos y las diferencias entre una cultura y otra (países, religiones, ciudades, comunidades) eran bien marcadas y definidas. Hoy podrían cuestionarse algunas de estas “diferencias” que parecen desaparecer detrás de la unificación centralización de las informaciones a nivel mundial.


Comunicación Comunitaria

(Derivado de la teoría Culturologica)


Muchos profesionales de la comunicación pensaban que la cultura popular resistiría la influencia de los medios. No siempre sucedió esto. En la actualidad, esos profesionales deseosos de rescatar la cultura popular y ayudar a entender y desarrollar sus propios valores, trabajan enseñado a la gente a apropiarse de las tecnologías de comunicación en beneficio de sus propios fines.

Así es como ayudan a organizar proyectos vecinales, favorecen la comunicación entre una institución y su comunidad, realizan campañas de prevención de enfermedades o vacunación, llevan adelante proyectos de educación a distancia, realizan programas de radio o periódicos locales con fines comunitarios. Trabajan con subgrupos que comparten una tradición o una idea social o religiosa, se centran en colectividades de inmigrantes o en barrios con características económicas-sociales desfavorables.

Los distintos recursos de la comunicación tienen que adaptarse a cada problema concreto para aportar una solución. Para eso hay que analizar exhaustivamente las características de cada comunidad, las causales sociales y culturales que llevan a la “falta de comunicación”. Este tipo de análisis es muy distinto a los esquemas de recolección de datos que nos propone el marketing. Los problemas de comunicación es un grupo o comunidad son complejos y afectan los ideales, los afectos, los juegos de poder entre las personas, los antiguos rencores y las revanchas, los principios y los valores morales, etc.

La comunicación comunitaria se centra en la compleja relación entre los intereses específicos de las comunicaciones o grupos minoritarios. Su fin es ayudar a que cada comunidad pueda concretar sus proyectos propios y utilice las herramientas tecnológicas que necesite.

Los analistas o expertos en comunicación solo pueden contribuir a mejorar las condiciones de vida de una comunidad si la conocen pormenorizadamente. Por eso, antes de encarar cualquier estrategia, es necesario realizar un diagnóstico comunicacional de cada institución o comunidad.

Este diagnostico exige que los comunicadores:

· Se integren en la comunidad

· Escuchen y evalúen los intereses de todos los integrantes de la comunidad y sus sentimientos de pertenencia a las mismas.

· Detecten los malos entendidos y los circuitos de poder que obstruyen la comunicación.

· Observen y analicen los requerimientos de cada sector y sus compatibilidades con los fines generales de la comunidad.

· Devuelvan a la comunidad los resultados del diagnóstico y acompañen el camino de elección de las mejores estrategias y herramientas para solucionar los problemas detectados.

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