sábado, 16 de mayo de 2009

Relaciones entre culturas

Sabemos que no hay una sola cultura sino múltiples culturas. Aún siendo diferentes, históricamente, las culturas han establecido contactos y relaciones entre ellas. Pero aún más, podemos decubrir dentro de un mismo espacio y tiempo colectivos, diferentes culturas (con lenguajes, dialéctos, instituciones, normas diferentes). Por ello resulta conveniente hablar de subculturas, para referirnos a esta multiplicidad de culturas que coexisten dentro de un mismo ámbito; participando de caracteres comunes, más allá de sus diferencias. Por ejemplo, dentro de lo que podríamos llamar cultura urbana, podemos observar subculturas barriales, cada una con sus propios códigos, procedimientos, hábitos, etcétera. El número de culturas se diversifica en función del tipo de respuestas colectivas que cada comunidad elabora para hacer frente a las diferentes vicisitudes que sus miembros deben enfrentar. Así, podríamos hablar de macroculturas (como por ejemplo, la latinoamericana), subculturas (las regionales) y microculturas (como las barriales)

Naturalmente estas culturas evolucionan en forma permanente y con mayor rapidez según la capacidad de reconocer los conflictos internos y externos y buscar respuestas adecuadas para responder a ellos.

Al ponerse en contacto las culturas pueden establecer entre sí distintas relaciones. Cuando un pueblo llega a otros territorios por medio del comercio o de la conquista, puede tener varias actitudes respecto a la diferencia cultural: aceptarla como válida para esa sociedad, despreciarla como inferior, o tratar de destruir las características culturales consideradas como negativas para el pueblo conquistador.

Si el descubrimiento se produce con respeto por el otro, con valoración de la cultura y sus habitantes, es probable que cada comunidad tome de la otra los elementos que le resulten útiles: se trata entonces de un encuentro que trae como consecuencia una Transculturación o Inculturación, un intercambio de elementos culturales que transforme en cierta medida a ambas culturas. Supone un encuentro entre personas que se consideran iguales, con intereses y valores que, aunque diversos, se reconocen tan legítimos como los propios. Abrirse a la cultura del otro y encontrar sus valores es el desafío que supone aceptar otras alternativas de explicación, otra manera de resolver los problemas. Tenemos ejemplos de este tipo de experiencia en numerosos ámbitos de la vida: en la música, por ejemplo, el uso de ciertos ritmos folklóricos en el rock nacional, la experiencia histórica de las misiones jesuíticas, las escuelas que mantienen la enseñanza respetando las tradiciones y las lenguas regionales.

La deculturación es un proceso donde una cierta sociedad o pueblo, se ve obligado a abandonar su propio patrimonio cultural. De esta forma quienes sufren esta situación, por estas circunstancias, en algunos casos, deben aprender una nueva lengua, nuevos modos de hacer y de relacionarse con los otros. La causa puede originarse en los traslados impuestos, por ejemplo, por motivos de trabajo. Sin embargo la deculturación nunca es completa, siempre permanecen rasgos culturales propios que resisten a la imposición.

A nivel étnico o de grandes culturas llamamos aculturación al proceso por el cual un pueblo se impone por la fuerza sobre otro. Mediante el uso del poder se le exige a los "perdedores" el abandono de la propia cultura y en consecuencia, la adopción de la cultura que resulta dominante. De este modo, se imponen valores culturales que son presentados como único modelo válido en todas las esferas de la vida del individuo: se sustituye la cultura autóctona por la de los colonizadores. Mediante la aculturación se confunden los factores de identificación de una cultura, y los miembros de esa comunidad llegan a aceptar su propia cultura como inferior a la impuesta.


Culturas urbanas

Cultura y comunicación: Teresa Eggers-Brass, marisa Gallego, Gabriela Pedranti, Fernanda Salcito
Cultura y comunicación: María Isabel Gatti , Cecilia Blanco de Di lascio



¿Qué es el relativismo cultural?

El relativismo cultural afirma que todas las culturas son iguales en valor. Solo podemos juzgar una cultura desde sus propios parámetros. De aquí se infiere que todos las culturas son merecedoras de igual respeto. Los relativistas culturales sostienen que cualquier valoración que se haga de una cutura “desde fuera” cae en  etnocentrismo. Subraya la imposibilidad de establecer un punto de vista único y universal en la interpretación de las culturas.
Esta  es una posición ampliamente aceptada en el mundo moderno porque se la vincula con palabras como “pluralismo”, “tolerancia” y “aceptación”, pero esto tiene sus consecuencias: todo se justifica sobre el “relativismo”.
El relativismo se basa en la idea de que cualquier juicio acerca del bien y del mal es una producto de la sociedad. Por lo tanto cualquier opinión está sujeta a la perspectiva cultural de cada persona. Con este criterio, no podemos juzgar a ninguna cultura, sin importar lo que haga.
En posición contraria se encuentra el Universalismo cultural, que afirma la existencia de valores, juicios morales y comportamientos con valor absoluto y aplicables a toda la humanidad, más allá de la cultura.
Deberíamos  cambiar del relativismo cultural a la  perspectiva cultural. En vez de decir simplemente:  "No podemos juzgar la moralidad de otras culturas," sin importar las razones de sus acciones. Deberíamos decir "Necesitamos entender la moralidad de otras culturas." Caso contrario, no existe ya ninguna perspectiva, y se hace literalmente imposible argüir que algo que una cultura haga está bien o mal. Al practicar un relativismo cultural estricto, no es posible decir que los sacrificios humanos son "malos," o que el respeto por los ancianos es "bueno." Después de todo, esos son productos de la cultura. 

Fuente: http://www.allaboutphilosophy.org/spanish/relativismo-cultural.htm
 





No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada