lunes, 12 de mayo de 2008

El proceso de producción de textos

Encontramos dos modelos que explican los procesos de producción textual:

Según uno de los modelos, el solicitar a una persona escribir un texto –un cuento, una carta o una poesía sobre un tema determinado- moviliza ciertas asociaciones o recursos de manera que la persona (niño o adulto) empieza a escribir y llega hasta el final de su texto movida paso a paso por esas asociaciones o recuerdos, escribe lo que va pensando a medida que se le va ocurriendo. El resultado de esta manera de escribir, no es necesariamente, un texto incoherente. Los niños (y los adultos) tienen suficiente conocimiento automatizado del lenguaje para generar piezas de discurso relativamente coherentes, paso a paso. El problema con estos textos es que suelen ser rutinarios, lineales, clichés, escritos para cumplir con el profesor o con algún pariente que se enfada si no recibe una carta de vez en cuando. Al leer esos textos, al lector no le sucede nada, no recibe ninguna información especialmente novedosa, no se encuentra con ninguna argumentación demoledora ni tiene tampoco oportunidad de conmoverse con alguna metáfora o comparación original. Tampoco al escritor le sucede nada conmovedor, simplemente ha cumplido con una instrucción.

Existe otra manera de producir textos, tal vez más difícil y mucho más comprometida. Según esta, hemos de pensar antes de escribir, seleccionar que decir y como decirlo, rechazar algunas ideas y elaborar otras. Al escribir de esta manera puede suceder que desechemos algunos borradores o tengamos que volver a empezar varias veces. El producto final de este proceso no tiene por qué ser una pieza literaria o un informe científico acabado, pero es el resultado de un trabajo mentalmente comprometido que suele reorganizar nuestro propio conocimiento acerca de lo que estamos escribiendo. El propósito de llegar a escribir de esta forma no radica en la eventualidad de una producción literaria ni en la necesidad de que cada niño se transforme en un escrito profesional. La idea es que el proceso de producción de texto –aunque sea una invitación de cumpleaños- sirva como reorganizador de las propias ideas y expresiones lingüísticas, y nos solo como disparador de lo que podemos producir automáticamente.

Escribir es un proceso complejo, que comporta diversas operaciones orientadas a resolver los problemas que plantea la situación comunicativa. Una situación escolar que realmente pretenda enseñar a escribir deberá ofrecer a los alumnos posibilidades y tiempo suficiente para desarrollar, entre otras cosas, las siguientes actividades:

  • Planificar el texto que escribirán: quién será el destinatario, que efectos se pretende producir en él, generar las ideas que se desarrollarán y un modo tentativo de encadenarlas, el modo de comenzar, el lugar del enunciador.
  • Reunir la información necesaria acerca del contenido del texto que escribirán, pero también acerca de las características del género, los recursos que suelen utilizar otros escritores.
  • Intentar múltiples borradores hasta conseguir un texto con el que se sientan conformes.
  • Revisar mientras escriben: volver atrás, cotejar el avance del texto con el plan previo (modificar eventualmente el plan)
  • Buscar uno o varios lectores “externos” que colaboren con la revisión y aporten puntos de vista sobre el desarrollo del contenido.
  • Tomar críticamente las sugerencias recibidas e incorporarlas a la versión definitiva.
  • Pasar en limpio el escrito

Los procesos de revisión del texto constituyen un aspecto especialmente importante en la enseñanza del lenguaje escrito, no solamente porque permiten reflexionar acerca del lenguaje y de las propias ideas, sino porque es necesario transferir a los niños herramientas que les permitan controlar por sí mismos las calidad de sus escrituras como un modo de avanzar hacia su autonomía.

El lenguaje escrito, por su existencia material, tiene la propiedad de permitir que el escritor tome distancia de su producto y puedan analizarlo como un objeto en sí. Esta objetivación hace posible volver sobre el propio pensamiento para reelaborarlo, reorganizarlo, encontrar nuevas relaciones entre las ideas.

La corrección ha quedado concentrada tradicionalmente en manos del maestro, quien identificaba y señalaba los errores sobre el producto terminado y el alumno se limitaba a aceptar el fallo del maestro, o a enmendar sus faltas de acuerdo con lo que aquel indicaba. Poner a los chicos en el lugar de verdaderos escritores implica una redistribución de las responsabilidades dentro del aula que no se logrará de un día para el otro sino a los largo de toda la escolaridad, a partir de decisiones pedagógicas compartidas por toda la escuela

El presente texto fue elaborado consultando la siguiente bibliografía:

“Escribir en la escuela”

L. Tolchinsk

“Los momentos del proceso de escritura: la importancia de la revisión”

Módulo docente, eje 3 saberes específicos

Gestión escolar- FOPIIE

Elabore una reflexión de no más de 15 renglones sobre el presente texto. Tome como posibles referencias los siguientes planteos:

- ¿Cuál de los dos modelos propuestos es el más frecuente?

- ¿Qué problemas puede identificar en esas situaciones?

- La autora incluye una reflexión sobre las representaciones de los docentes acerca de la corrección ¿comparte esta idea?

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